protección respiratoria contra los humos de soldadura
Protección respiratoria contra los humos de soldadura

El proceso de soldadura, aparte de generar unas importantes emisiones de luz dañina, así como proyecciones de metales fundidos en forma de chispas o motas, conlleva una elevada producción de humos. Esos humos de soldadura son también un problema muy a tener en cuenta.

La fuerte elevación de temperatura de los metales soldados hace que parte de esos metales, en forma de diminutas partículas sólidas, se eleven y se queden en suspensión en el aire formando así esos humos tóxicos. Para evitar esta circunstancia es necesario prever elementos destinados a eliminar esos humos, prevaleciendo siempre los elementos colectivos, ya que el humo se disipará en la totalidad del espacio disponible afectando al conjunto del personal localizado en las inmediaciones del lugar donde se realiza la soldadura.

Para ello, existen varias opciones como pueden ser los extractores de humos fijos o con brazos orientados al cordón de soldadura. Recordamos que por motivos medio-ambientales, siempre será recomendable (si no obligatorio) usar dispositivos que filtren los humos restituyendo el aire limpio al interior del mismo edificio.

También existen antorchas de soldadura con dispositivos incorporados de aspiración de humos. Sin embargo, esas antorchas suelen ser más pesadas y ofrecen menor posibilidad de movimiento.

No obstante, independientemente de las medidas colectivas adoptadas, observamos que el soldador, casi siempre, por tener la cabeza muy cerca del punto de soldadura, está expuesto a los humos de soldadura. Si bien las caretas de soldadura ayudarán con un buen diseño ergonómico a que los humos sean derivados fuera del área buco-nasal, está claro que, aún y todo, será necesario adoptar un medio de protección respiratoria para el soldador.

Una reciente monografía de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, según indica en su boletín STSU1–2019 de febrero de 2019 en su página web la HSE británica, revela que la exposición a los humos de soldadura conlleva un riesgo de padecer cáncer. El estudio concluye que existe una relación directa con el cáncer de pulmón, sin descartar tumores renales.

Cualquier exposición, no importa su duración pues no hay límite mínimo, requiere una protección respiratoria adecuada. Pueden ser por medio del uso de mascarillas FFP3 (norma EN149:2001+A1:2009), medias máscaras con filtros P3 (norma EN143:2001) o equipos motorizados de presión positiva con filtros P R SL (norma EN 12941:1998 + A1:2003 + A2:2008), teniendo en cuenta también que el humo residual tras el proceso de soldadura sigue siendo una amenaza y que el personal próximo al puesto de soldadura que no realice la labor de soldadura deberá asimismo protegerse adecuadamente.

Dacar dispone de una de las más completas gamas de equipos de protección respiratoria contra los humos de soldadura, desde las mascarillas hasta los equipos de moto-ventilación con presión positiva pasando por equipos con aportación de aire a través de una red de aire comprimido.

De manera general, el uso de una careta de soldar combinado con la elevación de temperatura que supone el proceso de soldadura hace que el uso de mascarillas o semi-máscaras con filtros de partículas no sea lo más cómodo para el soldador. Frenan la respiración y aumentan aún más el calor en la zona buco-nasal lo cual conduce a un mayor estrés térmico y mayor cansancio, sin hablar del hecho de que los niveles de protección asignados no son muy elevados.

Es ya muy sabido que una mascarilla mal ajustada no ofrece toda la protección que debería. En un reciente artículo de Asepal se alertaba de los riesgos derivados por malos ajustes de los equipos de protección respiratoria en base a pruebas de hermeticidad, citando como ejemplo un estudio llevado a cabo por Fremap en 2011, que arrojaba como dato preocupante que menos del 10% de los sujetos a estudio presentaban un ajuste correcto entre la mascarilla y el rostro, bien por falta de formación, bien por el uso de mascarillas con hermeticidad deficiente.

Por ello, una muy buena alternativa, tanto por comodidad como por efectividad, es el uso de equipos motorizados de presión positiva que aportan aire filtrado en el interior de la careta de soldar creando una sobrepresión de aire limpio que impide que los humos puedan llegar a la zona buco-nasal del operario. Esos equipos destacan por su gran aceptación por parte de los soldadores ya que reducen considerablemente el calor en el interior de la careta, facilitan la respiración y ofrecen niveles de protección sin igual (de hasta 500 x TLV para conjuntos de clase TH3 según la norma EN 12941:1998 + A1:2003 + A2:2008.

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